“Ya que estás aquí…”: presupuesta y firma también los trabajos adicionales

El presupuesto debe estar claramente detallado y firmado por el cliente antes de comenzar la obra.

Si durante los trabajos se solicitan cambios o ampliaciones, también deben presupuestarse y firmarse antes de ejecutarlos.

Es una situación muy habitual: una vez comenzada la obra, el cliente pide pintar otra habitación, reparar una humedad, cambiar el color elegido o aplicar una técnica diferente.

Aunque cada petición pueda parecer pequeña, supone más tiempo, materiales y trabajo. Por eso, no debe hacerse sin calcular previamente su coste y obtener la aceptación del cliente.

No empieces sin el presupuesto firmado

El presupuesto debe indicar con claridad qué trabajos están incluidos:

  • Estancias y superficies que se van a pintar.
  • Preparación y reparaciones previstas.
  • Número de manos y acabado.
  • Productos que se utilizarán.
  • Protección o movimiento de muebles.
  • Precio, impuestos y forma de pago.
  • Plazo aproximado de ejecución.

Una vez revisado, el cliente debe firmar el presupuesto antes de comenzar la obra. También es recomendable que figuren la fecha, el nombre del cliente y la expresión «aceptado».

La firma no es un simple trámite. Sirve para demostrar que ambas partes conocían y aceptaban el alcance del trabajo, el precio y las condiciones. Disponer de un documento firmado facilita enormemente la prueba de lo acordado si después surge una discusión.

Un trabajo adicional necesita otro presupuesto

El presupuesto inicial solo cubre los trabajos incluidos en él. Cuando el cliente solicita una ampliación o un cambio, debe prepararse un presupuesto adicional, un anexo o un parte de modificación.

Ese documento debe indicar:

  • El nuevo trabajo solicitado.
  • El precio adicional.
  • Los materiales incluidos.
  • La posible ampliación del plazo.
  • La fecha y la firma del cliente.

No es suficiente con que el cliente lo pida verbalmente durante la obra. Antes de realizar el trabajo adicional, conviene entregarle su valoración y esperar a que la firme.

La normativa de protección de los consumidores exige obtener el consentimiento expreso para cualquier pago adicional al precio principal. Además, corresponde al empresario poder demostrar que obtuvo esa aceptación.

La firma evita problemas al facturar

Cuando los trabajos adicionales se realizan sin presupuesto firmado, al terminar la obra pueden aparecer frases como:

«Pensaba que estaba incluido».

«No sabía que costaba tanto».

«Yo no pedí que se hiciera eso».

Si el trabajo y su precio constan por escrito y están firmados, tanto la empresa como el cliente saben exactamente qué se ha contratado.

En las obras contratadas por un precio cerrado, el Código Civil permite reclamar un aumento cuando existe un cambio que incrementa el trabajo y ha sido autorizado por el propietario. Dejar esa autorización por escrito y firmada aporta una prueba clara de que el cliente aceptó la ampliación.

Una cláusula útil para el presupuesto

Puede incorporarse al presupuesto inicial una cláusula como esta:

Cualquier trabajo, modificación o ampliación no incluido expresamente en este presupuesto será valorado aparte. La empresa no estará obligada a ejecutarlo hasta que el cliente haya aceptado y firmado el correspondiente presupuesto adicional o anexo.

Esta cláusula ayuda a explicar desde el principio cómo se gestionarán los cambios, pero no sustituye la necesidad de valorar y firmar cada trabajo adicional.

Regla de oro

Presupuesto inicial: detallado y firmado antes de empezar.

Trabajo adicional: valorado, presupuestado y firmado antes de ejecutarlo.

Trabajar de esta forma protege a la empresa, ofrece transparencia al cliente y evita desacuerdos cuando llega el momento de presentar la factura.

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